La primera parte de la ponencia versó sobre los clasificadores, un elemento totalmente diferente a lo que puede existir en lengua oral: «Las personas oyentes transmitís un mensaje que lleva una línea auditiva, pero las personas sordas comunicamos mucha información en clasificadores. Igual que si nosotros estuviéramos viendo una película y toda la imagen se explicase al mismo momento en lengua de signos, como si colocásemos los signos en el espacio de manera detallada. A los alumnos es algo que les gusta mucho porque no se puede comparar a nada que se haga en lengua oral, aunque resulta difícil trabajar con ellos», explicó Brandáriz.
También habló de las necesidades de las personas que, como ella, son sordas. A su juicio, la principal necesidad hoy en día es eliminar la barrera de comunicación a través de la difusión de la lengua de signos a cualquier persona, como si fuese un idioma más. «Cada persona sorda se busca sus estrategias para eliminar esta barrera comunicativa. Muchas veces la gente no conoce a la comunidad sorda ni nuestra cultura. Ahora mismo la situación en el sistema educativo no es la correcta y en ocasiones se aísla a los niños sordos».
Brandáriz aprovechó para hacer balance del curso. Para ella supone un esfuerzo adaptar la metodología didáctica a la clase, pero viendo las ganas de los asistentes «esos problemas se olvidan», aseguró.
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