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EL 3 de diciembre se celebra el Día Internacional de las Personas con
Discapacidad que persigue, entre otros objetivos, la sensibilización
social y el apoyo a la dignidad, los derechos y el bienestar de dichas
personas. En este día conviene recordar que la Asamblea General de
Naciones Unidas aprobó en diciembre de 2006 la Convención sobre los
derechos de las Personas con Discapacidad que obliga a enfocar de
manera integral la discapacidad, como garantía para el disfrute de los
derechos humanos de este colectivo.
España ha sido, desde el
primer momento, uno de los países que han liderado e impulsado este
tratado junto al movimiento asociativo de la discapacidad a través del
CERMI, siendo el Gobierno de España uno de los primeros que firmaron
dicha convención y su protocolo facultativo. El pleno del Congreso
aprobó por unanimidad el texto de ambos documentos, que fueron
depositados en la sede de la ONU el tres de diciembre de 2007, entrando
en vigor en nuestro país el pasado 3 de mayo. Es un avance decidido
desde el derecho internacional para impulsar a todos los países a
reconocer en sus legislaciones nacionales los derechos de las personas
con discapacidad.
La joven democracia española ha sido pionera
en materia legislativa en torno a la discapacidad. El artículo 49 de
nuestra Carta Magna inició un esperanzador camino en el reconocimiento
de sus derechos. Desde la Ley de Integración Social de los Minusválidos
(LISMI) de 1982, hasta la reciente Ley de Promoción de la Autonomía
Personal y Atención a personas en situación de Dependencia de diciembre
de 2006, hemos ido avanzando de manera colectiva en esta tarea junto al
movimiento asociativo del sector y sus familias. El Gobierno socialista
ha realizado un esfuerzo sin precedentes en el reconocimiento de nuevos
derechos de ciudadanía para las personas con discapacidad, con la
aprobación en la anterior legislatura de leyes como la mencionada; la
ley de reconocimiento de las lenguas de signos españolas y el apoyo a
la comunicación oral de las personas sordas, con discapacidad auditiva
y sordociegas; la ley por la que se establece el régimen de
infracciones y sanciones en materia de igualdad de oportunidades, no
discriminación y accesibilidad universal de las personas con
discapacidad, así como con el reconocimiento de medidas de acción
positiva de manera transversal en numerosos textos legales.
Para
hacer efectivos los derechos reconocidos se está desarrollando el
Sistema para la Autonomía Personal y Atención a la Dependencia en todas
las comunidades autónomas. Desde enero de 2007, que entró en vigor la
ley, más de 650.000 personas mayores y con discapacidad que no pueden
valerse por sí mismas, han solicitado el reconocimiento de los derechos
que la misma contempla. El Gobierno de España ha destinado a este fin
partidas presupuestarias por encima de las previstas en la memoria
económica de la Ley.
Otros objetivos prioritarios son la
accesibilidad y el empleo. Es imprescindible aumentar las tasas de
actividad laboral que son muy bajas entre las personas con
discapacidad, especialmente en el caso de las mujeres de este
colectivo. Con este fin el Gobierno aprobó recientemente la Estrategia
Global de Acción para el Empleo de personas con discapacidad que se
desarrollará entre 2008 y 2012, que contará con una inversión de 3.700
millones de euros y que constituye una herramienta muy importante para
promover la inserción laboral, garantizar la calidad del empleo y
dignificar las condiciones de trabajo.
Desde el Gobierno de
España, con la participación de las asociaciones representativas del
sector, se está trabajando en el III Plan de Acción para las Personas
con Discapacidad, que se inspira en los principios de, no
discriminación; igualdad de oportunidades; normalización y vida
independiente; participación e integración; igualdad entre mujeres y
hombres; accesibilidad universal y diseño para todas las personas;
transversalidad y diálogo civil
En este día de celebración,
tenemos que ser conscientes de que aún nos queda camino por recorrer
para superar las desventajas a las que tienen que enfrentarse las
personas que por su diversidad funcional no pueden disfrutar de los
mismos derechos y oportunidades. Pero tenemos motivos para estar
esperanzados, existe voluntad política, se están disponiendo los medios
que permitan desarrollar la legislación que en esta materia hemos
venido aprobando, y sobre todo somos conscientes de que esta es una
tarea de todos y de todas, que no podremos lograrla si no lo hacemos
conjuntamente todas las administraciones del Estado junto a la sociedad
civil que representa a las personas con discapacidad. Juntos podemos.
Feunte: GranadaHoy
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